Como eliminar la carcoma

Con el nombre de carcoma conocemos a varias clases de escarabajos que se alimentan de madera, así como a los túneles y al serrín que dejan al hacerlo. Tan arraigada está la asociación entre estos insectos xilófagos y los agujeros que causan que decimos que a fulanito “le carcomen las preocupaciones”. En algunos países también se la denomina “polilla de la madera”.  La carcoma alcanza un tamaño pequeño, de entre milímetro y medio y 9 milímetros (menos de un centímetro), es de color normalmente pardo o negro y los ojos grandes y lejos el uno del otro. Apenas existe en el medio natural y sobrevive pegada a los humanos, a ser posible en sitios refugiados del agua y del frío, por lo que las casas de madera son ideales para ella.

La carcoma nace de huevos. Una vez eclosionados, tras unas tres semanas, las larvas penetran dentro de los muebles y estructuras de madera, que devorarán hasta que alcancen la madurez. Esta etapa varía en su longitud según la especie, entre un año mínimo y hasta siete, lo cual nos da tiempo más que de sobra para averiguar que está ahí y acabar con ella. Durante este tiempo construyen al alimentarse multitud de galerías y túneles dentro de la madera. Finalizado el ciclo, pasan por siete y ocho semanas como pupa hasta que se metamorfosean y alcanzan la etapa adulta de coleóptero.

Los escarabajos maduros de la carcoma anhelan salir a la superficie y para ello rompen la madera y dejan unos agujeros muy característicos. Cuando ya están fuera, en unos pocos días buscará pareja y realizará el vuelo nupcial. No pueden desplazarse muy lejos, pero sí lo suficiente como para infestar toda la casa poniendo de huevos; no harán otra cosa mientras tanto, ni siquiera alimentarse, e inmediatamente morirán.

A la carcoma no le suele llamar la atención la madera recién cortada. Prefiere la madera seca. Tampoco atacan la parte más dura de la madera, el corazón o duramen. Sin embargo, buscará que se encuentre algo húmeda, para que sea más blanda por dentro y en consecuencia más fácil de digerir por sus larvas, y allí anidará, en cualquier hendidura que encuentre en los objetos de madera.

Tipos de carcoma

Existen varias clases de carcoma, pero solo dos que deban preocuparnos.

Carcoma común

La más corriente es la de los anóbidos, carcoma común. Es la más pequeña y produce bastante serrín en los agujeros de salida al exterior, de entre uno y cuatro milímetros. Sus larvas son blancuzcas y arqueadas, los adultos de color oscuro y con capuchón.

Tipos de carcoma

Cerambícidos

La segunda son los cerambícidos (en concreto la especie “Hylotrupes bajulus”), la clase de mayor tamaño. En consecuencia, los orificios que deja cuando sale a la superficie pueden alcanzar entre los seis milímetros y el centímetro completo. Al ser más grandes, las larvas de los cerambícidos emiten un ruido claramente audible cuando se están alimentando dentro de la madera. Son de color blanco amarillento y con anillos. Poseen mandíbulas muy fuertes.

Carcoma del pan

Aparte de estas, otra plaga casera es la carcoma del pan, que se come dicho alimento y también el tabaco y otros productos almacenados como las bolsas de infusiones, pero son un problema distinto y mucho menor que el de la carcoma de la madera, simplemente una molestia. Es menor, de color marrón rojizo con tres segmentos en las antenas y puede volar más que otros escarabajos. Un profesional se deshará fácilmente de ellas.

Indicativos y causas de su presencia

Para los profanos en el mundo del tratamiento de maderas, es complicado detectar las primeras huellas de la actividad de la carcoma, dado que actúan por dentro. Un remedio popular para atraer a la carcoma es usar las bellotas como cebo, pero no es está demostrado que sea muy eficaz. El indicio más claro, como antes indicábamos, son los agujeros de madera que dejan los escarabajos adultos cuando salen a la superficie.

Otra pista clara son los montoncitos de serrín que dejan en el suelo, distintos según la clase de carcoma. Los cerambícidos depositan serrín más grueso al poseer larvas más grandes; los anóbidos, por el contrario, las tienen más pequeñas y en consecuencia sus montones serán más finos. También se puede escuchar en ocasiones el ruido que hacen las larvas dentro de la madera cuando la muerden para comérsela.

Carcoma de la madera

No obstante, la manera más simple y mejor es observar el mueble, viga o pared que pensamos que puede estar infestado de carcoma. Si encontramos agujeros, es porque ha estado ahí o todavía está (puede haberse marchado pero dejar otras atrás), además del polvillo blanco de serrín. La mejor forma y la más sencilla es observar el mueble en cuestión. Es una señal inequívoca de presencia, ya que los bichos lo desprenden cuando come. De este modo, sabremos si la carcoma ha desaparecido y solo nos resta arreglar los agujeros que nos ha regalado o debemos combatirla aún.

La primera y más común causa por la que nos encontramos con la carcoma son los vuelos de los escarabajos adultos de la primavera al otoño (evitan el frío) en busca de nuevos criaderos: vigas, estatuas, mobiliario… de madera. Asimismo, al construir o rehabilitar edificios, es muy conveniente realizar tratamientos preventivos sobre la madera, ya que puede haber estado almacenada bastante y atraer con ello la carcoma, o haberse contaminado en el aserradero.

El control integrado de plagas de carcoma

Para poder erradicar adecuadamente las infestaciones, hay que seguir una serie de pasos de protocolo profesional. Lo primero de todo es identificar correctamente la plaga, para asegurarse de que nos enfrentamos a la carcoma y no, por ejemplo, a las termitas. Después, hay que determinar a qué nivel llega la plaga y qué la ha causado o favorecido. A continuación, se decidirá cuál es el umbral de tolerancia que regirá la actuación, pues no siempre es adecuado o rentable eliminar por completo a todos los insectos de una sentada.

Hecho el diagnóstico de la situación es cuando se procede a elegir cuál es el momento más adecuado para que los técnicos intervengan y cuál será el tratamiento ideal, priorizando siempre que sea posible los menos agresivos y las actuaciones físicas sobre las químicas, más agresivas. Si hacen falta estas últimas, se reducirán siempre a los lugares ya afectados o que podrían serlo, empleando los insecticidas que menor daño causen.

Es fundamental intervenir a tiempo, pues si no hacemos nada, las larvas continuarán royendo por dentro y cada nueva generación traerá más y más, llegando a comprometer la integridad de los edificios o muebles. Además de dañar muebles y vigas, también pueden destrozar las obras de arte: tallas, retablos y hasta pinturas sobre lienzo, al acabar con los marcos y bastidores.

Tratamiento completo contra carcoma

Los tratamientos llamados curativos residuales son los más completos, porque además de suprimir la carcoma, protegen la madera durante años de su posible regreso. Estas técnicas se basan en aplicar productos químicos protectores en estado líquido, cuya esencia (el principio activo) se queda pegada a la madera después de que el disolvente se haya secado. La aplicación es a veces simplemente superficial y otras se lleva a cabo más profundamente.

Según la clase de carcoma que nos infeste, su grado de extensión y las características de la madera atacada, se utiliza una de estas técnicas o varias a la vez: inyección, pulverización o aplicación de gel.

Como las carcomas pueden llegar a vivir desde un año (las pequeñas) hasta diez (los cerambícidos), no sería extraño que unos pocos escarabajos maduren después de que hayamos realizado el tratamiento preventivo e intenten salir a la superficie, o que ejemplares de fuera intenten entrar para poner sus huevos. Sin embargo, al realizar un agujero de salida o apoyarse en una entrada, tocarán la madera protegida químicamente y fallecerán, acabando de una vez por todas con la plaga.

Tratamientos contra la carcoma

Tratamiento no preventivo

A veces no es posible utilizar de forma directa insecticidas como los anteriores en la madera afectada, ni superficialmente ni inyectarla, y es preciso recurrir a tratamientos curativos no residuales, que destruyen a la carcoma, pero no impiden nuevas visitas. Uno de ellos es la anoxia: matarlas por asfixia. Otra técnica es la del calor: mantener durante algunas horas a alta temperatura las piezas infestadas de estos escarabajos.

Las dos técnicas acaban con la carcoma en fase de larva y de huevo y, además, no dejan residuos nocivos en el medio ambiente; solo tienen el incoveniente de que no impiden que la carcoma vuelva a infestar la madera.

Congelación

Una tercera forma de enfrentarse a esta plaga es la congelación. La carcoma no resiste las bajas temperaturas, de las que huye, por lo que es posible eliminarla de esta manera en todas las fases de su ciclo vital.

La congelación acaba permanentemente con el problema de manera efectiva, simple y natural, sin consumir demasiado tiempo y totalmente respetuosa con el medio ambiente. Los avances en esta técnica permiten que la madera no sufra ningún daño durante el proceso. Además, mediante un tratamiento posterior, previene el ataque de la carcoma en el futuro.

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