Control de plagas, desratización

¿Qué es desratizar?

Puede definirse la desratización como aquella operación, que puede contemplar variadas y cuidadas técnicas, cuya finalidad es la prevención o el control de poblaciones si éstas todavía no existen, mediante barreras físicas, productos químicos o mecánicos capaces de controlarlas, así como, en caso de haberse detectado una plaga, la eliminación de roedores (ratones y ratas) de un lugar, una zona concreta o un ambiente determinado.

¿Cuáles son las especies más comunes?

Dependerá mucho de la zona en la que vaya a llevarse a cabo la desratización pero en general las plagas más extendidas son la siguientes:

El ratón doméstico (mus musculus)

Este animal es pequeño, mide de 8 a 12 centímetros y tiene un color gris pardo. Suele habitar sobre todo en prados y bosques en su versión silvestre (ratón común), pero en su versión doméstica se traslada a las casas, granjas o corrales donde se suele alimentar de frutos, vegetales o granos de diferentes alimentos. Se reproducen hasta diez veces por año llegando a tener hasta 10 crías en cada camada.

Ratón doméstico, rata gris y rata negra

La rata gris (rattus norvegicus)

Este tipo de animal, que sólo vive de nueve a dieciocho meses es más grande, puede medir hasta 23 centímetros y su color es entre pardo y gris. Frecuentan las áreas habitadas por los seres humanos y se reproducen hasta 5 veces cada año, pudiendo tener también hasta 10 crías.

La rata negra (rattus rattus)

La más grande, que puede medir hasta 25 centímetros. Su color va desde el pardo oscuro al gris oscuro y también habitan en las zonas con movimiento humano, abundando en aeropuertos o alcantarillados con una actividad esencialmente nocturna. Suelen tener, como la rata gris, hasta 10 crías por camada unas 5 veces al año.

También pueden detectarse algunas poblaciones de rata alejandrina (mus alexandrinus).

¿Cómo actúan las ratas y los ratones?

Estas especies animales tienen costumbres nocturnas y repetitivas. Si detectamos su presencia a plena luz del día, probablemente es que existe una gran población que no les permite poder esconderse con seguridad como tienen por costumbre. Se trata de animales que hacen vida social y viven en grandes grupos, descendientes del mismo ejemplar hembra, y en la mayoría de los casos la posición jerárquica en los grupos viene relacionada con el peso de cada ejemplar.

Estas poblaciones tienden a esconderse en edificios (desvanes, almacenes, corrales etc.), pero también al aire libre. Frecuentan también alcantarillas y suelen hacer nidos en las cavidades de las paredes o entre el suelo y el techo.

Transmisoras de enfermedades

Estos animales resultan especialmente nocivos para las salud de las personas pues son transmisoras de múltiples enfermedades, actúan como elemento transmisor de enfermedades contaminando la comida, el agua o mediante sus mordeduras o excrementos. También son portadoras de otras plagas como los ácaros o las pulgas que a su vez transmiten más enfermedades.

Son transmisoras de agentes patógenos que pueden resultar nocivos para las personas provocando enfermedades en los seres humanos:

Triquinosis

Se trata de una enfermedad provocada por unas larvas de un parásito nematodo denominado Trichinella spirales que se van acumulando en los músculos para posteriormente madurar en el intestino delgado del hombre. Esta enfermedad es transmitida mediante los excrementos de ratas y ratones a los seres humanos y entre sus síntomas más comunes destacan las náuseas el dolor abdominal, los vómitos y la fiebre.

Leptospirosis

Ésta es una infección muy fuerte que viene provocada por una bacteria denominada leptospira. Sus síntomas más comunes son el dolor muscular y el dolor de cabeza o fiebre, así como los escalofríos. La bacteria se transmite mediante el agua dulce contaminada por la orina de ratas y ratones y puede provocar síntomas más graves como sangre en la orina.

Hantavirus

Este virus es transmitido por las ratas y los ratones que lo contienen mediante su orina y sus excrementos y es trasmitido a la persona simplemente con respirar el aire que contiene el virus, llegando a provocar fuertes infecciones pulmonares. Los síntomas detectables van desde la dificultad para respirar hasta fiebre hemorrágica viral o con síndrome renal.

Por todo ello resulta extremadamente necesario su control y eliminación de las zonas habitadas o en aquellas en las que conviven y pueden resultar un riesgo infeccioso para los seres humanos.

¿Cómo hacer para detectar una plaga?

No es sencillo la detección de una población o una plaga de roedores, ratas o ratones así que lo mejor será contactar con profesionales. Se trata de animales con hábitos nocturnos y conductas muy pautadas y repetitivas. Para detectarlos, puede resultar útil controlar la presencia de excrementos, analizando su posición, frecuencia etc. teniendo en cuenta que en domicilios, almacenes etc. pueden aparecer en todo momento y tenderán a realizar los mismos rituales o caminos en busca de alimentos para regresar después de nuevo a su refugio.

¿Cómo actúan los profesionales en desratización?

En primer lugar, si no existen pistas de la existencia de una posible población de roedores, los profesionales de la desratización recomendarán un plan preventivo para garantizar el control efectivo de estas plagas.

Si por el contrario, ya existe una plaga en el lugar a tratar los especialistas procederán al estudio y el análisis de las plagas, haciéndose necesarios unos amplios conocimientos acerca del hábitat de las poblaciones estudiadas y de su forma de actuar, sus pautas o conductas más habituales a fin de seleccionar uno u otro tipo de método de desratización.

A continuación procederán a aplicar los procedimientos que resulten más adecuados para cada caso concreto.

Métodos de desratización

¿Qué procedimientos existen?

Son varias las formas en las que se puede proceder para controlar y eliminar las distintas poblaciones de roedores. En este caso hablamos de desratización activa, caracterizada por emplear procedimientos ofensivos para eliminar a las diferentes poblaciones utilizando las técnicas biológicas, químicas y físicas que sean necesarias para elimiar a las poblaciones ya existentes. 

De entre ellos encontramos, en primer lugar, la monitorización de las especies más extendidas en la zona en la que se vaya a operar a fin de obtener los datos necesarios para actuar después.

Tratamientos tradicionales

Tratamientos más tradicionales como la utilización de portacebos de seguridad fijados, colocados en los lugares previa y estratégicamente estudiados para ello es una de las opciones más utilizadas. Para este tipo de control de ratas y ratones suelen utilizarse diferentes productos químicos. Estas operaciones deben llevarlas a cabo profesionales de la materia especialmente preparados. Se utilizan diferentes cebos y venenos como la warfarina, aunque se prefieren los biocidas pues las ratas y ratones acaban haciéndose resistentes a la primera. En cuanto a los portacebos suelen utilizarse herméticos y su lugar de colocación es en los lugares de tránsito de los animales (paredes, agujeros, entrada), además de que son colocados en sitios poco visibles para que no existan problemas con niños o mascotas.

Portacebos

La técnica del portacebos varía si ésta va a ser implementada dentro de unas instalaciones pertenecientes a la industria alimentaria o similar (particulares) pues en ese caso se preferirá el uso de trampas de captura del tipo pegamentos, trampas con resorte, de diferentes plásticos o trampas mecánicas o con dispositivos ultrasónicos, cuyo inconveniente es que los roedores se acostumbran rápido, o el control biológico mediante otros seres vivos como gatos o pájaros que son depredadores de roedores (a fin de no infectar o envenenar los alimentos). También cambia si la población de ratas o ratones es pequeña o para evitar que existan riesgos con niños pequeños o mascotas, así pues, si la población es muy abundante es preferible el uso de procedimientos químicos.

Nuevos métodos

Existen también nuevos métodos de desratización adaptados a las nuevas tecnologías: implementación de trampas con sistemas digitales, cámaras y visores que permiten que la monitorización de las especies sea mucho más eficaz, rápida y cómoda para los operarios y también para el cliente.

¿Hay alguna forma de prevenir estas plagas?

Como se suele decir, “la mejor defensa es un buen ataque” y es por ello que, la utilización e implementación de cuidados planes preventivos para el control de poblaciones y plagas de roedores es altamente eficaz para garantizar que posteriormente no se sufran las consecuencias que pueden llegar a tener lugar en caso de encontrarse con una plaga de estas características.

Esta es un tipo de desratización pasiva donde se busca controlar el medio en el que perviven estas plagas a fin de evitar que aparezcan o que se reproduzcan en el espacio tratado. Estos procedimientos, además de utilizarse a modo de prevención pueden también usarse como complemento de una desratización activa mediante portacebos, tratamientos químicos o tecnológicos.

Así, algunas de las medidas preventivas que pueden utilizarse para intentar garantizar la no aparición de poblaciones se encuentran el sellar las oberturas por donde podrían acceder a la zona a tratar mediante materiales resistentes, rellenar los huecos que han sido previamente desratizados, mantener en buen estado las zonas verdes, la limpieza y la sanidad de la zona tratada mediante una buena gestión de la basura y la eliminación de la humedad en la zona o las instalaciones.

¿Es posible controlar una plaga de forma total y efectiva?

Es posible controlar una población si se toman las medidas adecuadas, se actúa para prevenir las plagas, y, en el caso de haber tenido que realizar una desratización completa se toman después unas medidas preventivas necesarias, así como se llevan a cabo controles periódicos para garantizar la efectividad de las operaciones realizadas.

Otros métodos de eliminación de plagas

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