Fumigación de plagas

Desde su mismo nacimiento, el hombre ha convivido con insectos mucho más antiguos que él, y para defenderse de ellos ha tenido que hacer uso de técnicas como la fumigación. Hay constancia de que ya los antiguos griegos intentaban espantar a las moscas con ceniza y grasa de cerdo, y embalsamaban los cadáveres para evitar los estragos de los carroñeros. Durante siglos, las plagas se combatieron de manera muy rudimentaria, hasta que empezaron a avanzar la botánica y la química y se comenzaron a fabricar insecticidas artificiales, que poco a poco se fueron refinando para ser más efectivos y menos peligrosos.

El insecticida ideal mata solo al ser vivo que se quiere erradicar, no intoxica a humanos y demás animales, es barato, hace falta poca cantidad y se disipa sin dejar rastro. Por supuesto, en la práctica es todo más complejo, por lo que convertirse en exterminador aficionado puede salir muy caro.

Problemas y soluciones

Si nos mantenemos cerca de los insecticidas durante mucho tiempo podemos desarrollar trastornos como indigestión, dolor de cabeza o de ojos, vómitos, manchas y por supuesto alergias. Eso no significa que haya problemas para fumigar hogares o establecimientos en los que habiten o trabajen alérgicos, siempre y cuando se avise para poder adoptar tratamientos especiales y mantener alejadas a las personas afectadas. A veces se piensa que los mejores insecticidas son los que no obligan a mover ningún mueble, pero suele ser mejor facilitar la labor de los profesionales despejando los lugares donde se encuentren las plagas.

Algunas de las plagas más frecuentes en las casas son las cucarachas, las termitas, las chinches y la carcoma, junto con las moscas, avispas, ratas, ratones, hormigas y pulgas.

Desde su casa, puede pensar que es más fácil deshacerse de los bichos por su cuenta y hasta más barato. Se equivoca. Sin la ayuda de un técnico, acabará gastando más en productos que bien pueden resultar inefectivos, perderá mucho tiempo y se expondrá a un riesgo innecesario. Ante la duda, mejor contratar un servicio especializado, que será más rápido, menos molesto y más eficaz.

Las señales de las cucarachas

Estos pequeños insectos omnívoros son una de las mayores pesadillas del ser humano, por su aspecto y por la facilidad con la que se reproducen. Algunas especies pueden planear, pero no volar como puede hacerlo una mosca. Como casi todos los insectos que infestan los hogares y empresas, acuden cuando hay comida a su alcance, aunque también pueden digerir papeles, plásticos y hasta excrementos de mascotas. Su lugar favorito es la cocina, ya que allí encuentran alimento, agua y calor, aunque algunas especies prefieren acomodarse en el frío del sótano. Penetran por cualquier desagüe o rendija que quede abierto; por eso deben ser el primer lugar que se revise y tapone si es posible. Pueden ser repelidas con lavanda y laurel.

Hay varias maneras de detectar la presencia de cucarachas. La primera son sus excrementos, que se parecen a diminutas motas de polvo negro. La segunda son las manchas que suelen dejar por las superficies que atraviesan; si hay agua, serán de color marrón y forma diversa. La tercera son las fundas de huevos y restos de pieles. La cuarta son los daños que dejan en materiales orgánicos como cueros y libros. La quinta y más clamorosa es su olor. Los lugares infestados con cucarachas despiden un tufo rancio insoportable. Y por supuesto, la presencia misma de cucarachas vivas, que trepan fácilmente, gracias a sus patas adhesivas, por cristales y hasta el metal.

Como bien se cree, estos insectos pueden sobrevivir sin cabeza, aunque a la larga morirán por no poder alimentarse. Pasan ocultas casi toda su vida y salen de noche, guiándose con las antenas, porque apenas ven.

Además de transmitir numerosas enfermedades cuando entran en contacto con comida o útiles de cocina, portan alérgenos que agravan el asma y pueden producir urticaria o estornudos.

Fumigación de cucarachas y termitas

Tratamiento

Hay varias maneras de enfrentarse a las cucarachas, que deberá determinar un especialista en función de las causas de su infestación. Frecuentemente será a través de químicos, como cebos con hielos tóxicos, diversos tipos de insecticidas y preparados con azúcares que reaccionan en el estómago ácido de estos animales. Los tratamientos más modernos también incluyen espray o gel y reducen al mínimo los riesgos asociados para las personas.

Una señal casi segura de que han muerto es encontrárselas boca arriba, debido a que se vuelcan como efecto del rigor mortis, aunque también pueden adoptar esta postura como mecanismo de defensa.

Las cucarachas repiten su ciclo reproductivo más o menos cada seis semanas, por lo que es conveniente llevar a cabo una desinfectación cada dos meses para asegurarse de que han desaparecido o impedir su regreso. Estos insectos pueden volver muy fácilmente a través de cualquier tubo, grieta o paquete y sus huevos no son fáciles de eliminar.

Termitas, la plaga subterránea

Debajo de la tierra, siempre ocultas a la luz si es posible, se encuentra otra plaga frecuente y que puede pasar desapercibida: las termitas. Se alimentan de madera (concretamente de celulosa), sobre todo de la que está cerca del suelo, y aunque el edificio sea de otro material, aún puede tener madera en su interior. También se nutren de la humedad, por lo que reducirla y proteger la madera son dos buenas medidas disuasorias. Es recomdable apilar la madera del jardín lejos de su alcance, evitar que haya goteras y asegurarse de que los sótanos y lugares bajos tengan buena ventilación, para que no se condense la humedad.

Las termitas pueden ser vigiladas y repelidas profesionalmente con sistemas de monitorización (estaciones con cebo para detectarlas) y barreras químicas (productos que se colocan en el suelo y dificultan durante años, según la construcción y su estructura, la actividad de estos insectos). Por supuesto, deben revisarse de vez en cuando los lugares donde ya hayan surgido antes esta plaga.

Algunas señales que nos advierten de que tenemos termitas en nuestro edificio son la madera que suena hueca (siempre devoran el interior), estructuras que se rompen o derrumban al apoyarse en ellas (marcos, rodapiés…), puertas y ventanas que cierran mal, túneles de barro y la salida abundante de termitas entre abril y mayo. Esto responde a su época de reproducción y cabe confundirlas al principio con hormigas aladas, pero enseguida se les caen las alas, que son muy grandes en comparación con su cuerpo.

Cómo combatirlas

Son una de las infestaciones más tenaces, y necesitan siempre un tratamiento sofisticado por parte de un profesional. Ello puede ir unido a los sistemas de barreras ya citados y al tratamiento de la madera. Hay dos grandes opciones:

El control tradicional, con insecticidas sobre el suelo o formando una protección alrededor del edificio.

El control con cebos, tras averiguar la localización de las termitas, empieza la fase de la eliminación de su colonia, que se alarga durante un año aproximadamente. Después deben realizarse labores de seguimiento para evitar que regresen, al menos otros cuatro años más.

Fumigación de chinches y carcoma

Cómo detectar las chinches

Tiene dificultad saber con un golpe de vista si nos han infestado las chinches, sobre todo porque sus picaduras hacen que las tomemos por pulgas. Se esconden en huecos y salen antes de que salga el sol para alimentarse picando. Un experto puede dar con ellas enseguida, no tanto un profano.

Estos insectos nos dan varias advertencias de que están ahí: un repugnante olor dulzón, manchas oscuras en colchones y ropa de cama (sus excrementos y también sangre), restos de mudas (en habitaciones, alfombras, hendiduras…) y a veces hasta ejemplares vivos, diminutos (de unos 4 mm).

Eliminación y prevención

Recientemente las chinches se eliminan con técnicas de calor, que acaban con el insecto incluso cuando todavía no ha nacido. La técnica está en desarrollo y cabe extenderla a otras plagas. Emplear calor tiene muchas ventajas: rapidez, buena imagen, ausencia de residuos, buena calidad y menor precio.

Conviene sacar de las habitaciones todo lo posible (colchones, cortinas, muebles…) para facilitar el tratamiento térmico y una posterior inspección, durante la cual y a lo largo de varios días se colocarán insecticidas químicos para impedir la vuelta de los chinches. En estos casos es recomendable no ocupar las habitaciones.

Carcoma, la segunda plaga de la madera

Además de las termitas, también pueden atacar la madera varias especies de escarabajos comúnmente conocidos como carcoma. Estos insectos, en su fase adulta, desovan en cualquier grieta que encuentren en la madera, fuera o dentro del hogar, ya sea en muebles, vigas o incluso en las estanterías. Las larvas que salen de los huevos devoran la madera que encuentran a su paso, en un ciclo que puede llegar a durar hasta 7 años y crear complejas estructuras de túneles interiores. Tras la fase de larva viene la de pupa y después la de adulto, que ya busca la superficie y deja agujeros en la madera al salir, signo claro de esta plaga.

Exterminio

Es preciso intervenir de inmediato, pues de lo contrario cada vez habrá más larvas que continuarán destrozando el edificio. Muchos tratamientos, además de acabar con la carcoma, protegen la madera después de su posible retorno con productos líquidos, que se aplican en la superficie o a fondo con gel o procesos de inyección o pulverización. Estos insecticidas acaban con la carcoma ya viva del exterior y con los adultos que puedan surgir de dentro de la madera, destruyendo su ciclo de reproducción.

A veces no es posible aplicar los tratamientos anteriores y es necesario recurrir a la reducción drástica del oxígeno o el calor, que acaban con la carcoma en todos sus desarrollos vitales sin dejar ningún residuo, pero no protegen de infestaciones posteriores.

Otros métodos de eliminación de plagas

Plagas más comunes

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